Abogados y reputación online


 

Por Josan García

 

 

 

Aunque ya hace más de dos años que escribí el post  ¿Que dice la red de ti? en BDLF , 4637 lecturas después creo que el post seguramente se habrá leído mucho más por el sugerente título que por su contenido que aunque aún me gusta, pienso que dos años después merece un desarrollo más profundo. Seguramente con el tiempo lo haré en BDLF, pero hoy me apetece hacerlo aquí porque sinceramente me parece que en cuanto a Abogacía y reputación online queda “un mundo” por aprender y escribir. Así que humildemente voy a intentar hacer reflexionar sobre ello en estas lineas.

No sé si somos absolutamente conscientes de lo “amigo” que es Google de las personas. Es el mejor amigo y en el que más confían. Todos hacemos lo mismo. Cuando no sabemos de qué va una cosa, quién es alguien, o que hace aquella o aquella otra marca, las ponemos en el buscador…de Google!!!!, y de pronto…Magia!!!! sabemos muchas cosas de él.

Y nuestra primera impresión va totalmente asociada a lo que podemos leer como consecuencia del resultado de esa búsqueda. Claro que si eso es así  deberíamos tener claro que pasa cuando se introduce nuestro nombre o el de nuestro despacho en Google. ¿Qué resultados hay?. Las variantes son múltiples:

– La primera, más frecuente de lo que parece en abogados es que no hay nada. Es decir no existimos en la red. Me pasa con mucha gente que se apunta al blog y no sé quién son y los busco por curiosidad, o busco simplemente el dominio de sus despachos, siendo el resultado o cero o web en construcción ( que yo creo que es peor)

– A veces hay entradas a partir de la segunda página de Google, ( el impacto es casi como de la primera opción, es decir es como si no existieras, nadie entra en la segunda página)

– Entradas con noticias malas, o que asocian a nuestro nombre o al del despacho  comportamientos negativos.

– Entradas con noticias buenas que nos desposicionan, porque no dan la imagen de nosotros que queremos que visualicen nuestros clientes.

Lo cierto, es que además del boca oreja presencial, existe uno virtual que no podemos ignorar y que se desarrolla a través de Internet, mientras la mayoría de despachos vive ajeno a él. Y la realidad es que si queremos que nos encuentren, lo menos que podemos hacer es primero ponernos en un sitio donde se nos pueda encontrar fácilmente y segundo controlar la información que se va a conocer en cuanto nos encuentren. Aunque se trate de tareas que a muchos aún hoy les parezcan inaccesibles, lo cierto es que con poco esfuerzo, ( muy poco esfuerzo y dinero casi cero) eso es perfectamente posible siempre que superemos la tradicional aversión de los abogados a las nuevas tecnologías y la concepción de que no solo produciendo servicio jurídico se gana dinero.

La idea que intento transmitir, es que conviene pensar en esto, ponerle una estrategia y un presupuesto anual, porque somos lo que la red dice que somos…o al menos es eso lo que la gente piensa. Y al final esto último es lo que vale.

Para acabar un ejercicio sencillito. Poner en Google vuestro nombre o el de vuestro despacho y luego mirar que pasa…según lo que salga ya sabéis por donde empezar a trabajar…

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