¿Está tu despacho en crisis?. Una reflexión financiera


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Por Josan García

Con frecuencia en un entorno de despachos de abogados esta complicado responder a la pregunta que da título al post de hoy.  Lo normal es intentar contestar con la cuenta de la vieja y en esa testitura aparecen los siguientes escenarios:

a) Ingreso menos que lo que tengo que pagar luego pierdo dinero.

No necesariamente cabe llegar a esa conclusión, puede ser perfectamente que estemos ganando pero que el dinero de inversión que pedimos prestado al inicio de la actividad pida un nivel de retorno de deuda superior al beneficio que estoy generando, con lo cual el tema es “gano, pero no lo suficiente como para pagar la deuda de mi inversión inicial”. Solución: Refinánciate. Si el negocio es rentable no habrá problemas.

b) Ingreso más de lo que gasto, luego gano dinero.

Tampoco necesariamente, porque puede pasar que cobre cosas que me quedan pendientes de producir, ( ergo de gastar), por ejemplo un procedimiento judicial que cobro por adelantado, ( en estos tiempos es buena política) y que me quedan un montón de horas que producir que necesariamente deberé realizar cuando su señoría requiera y le venga bien.

Solución: cuenta las horas que te quedan pendientes y transformalas en dinero de coste y sabrás de verdad si ganas o pierdes

c) Trabajo muchas horas y lo cobro todo, en consecuencia gano dinero.

Si sumas las horas y el dinero cobrado y divides unas por las otras a lo mejor descubres que tu precio hora es inaceptable y estás trabajando como un burro por cuatro chavos y por eso te parece que ganas.

Solución: Revisa tus precios de venta.

Son diversas situaciones pero todas ellas para ser analizadas correctamente requieren una visión “mínimamente” financiera del problema (ingresos / costes) y hemos de reconocer que ésta para muchos ya supone un problema de identificación de estos dos simples conceptos, sencillamente porque no se lleva la cuenta de los mismos y se actúa con el de “ingreso y si hay para tirar es que todo va bien”. Hombre un negocio es otra cosa, así que mejor pensar en planteamientos un poco más financieros por mínimos que sean.

Al final bastan cuatro reglas: Sumar, restar, multiplicar y dividir y para eso no hace falta ni leer este blog ni ir a ninguna escuela de negocios, es solo aplicar sentido común y las mates del cole.

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