Despacho bueno, Despacho Malo


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Por Josan García

En los últimos dias parece avivarse la discusión sobre la división de cada Banco en un Banco Bueno y un Banco Malo como estrategia para recuperar los niveles adecuados de solvencia, sanear sus balances y liberar recursos que pueden destinar a revitalizar su actividad crediticia. Al final lo que se pretende es liberar al negocio de la “parte irrentable”, dejandólo con el pedazo bueno para que “corra sin mochila”. En el sistema bancario español, no creo que sea una solución, pero la polémica esta ahí y me sirve para reflexionar en otra que si afecta más a los lectores de este blog.

negocio-buenoCualquier despacho, grande, pequeño, mediano o individual si se para a pensarlo tiene un “despacho bueno y un despacho malo”. Un despacho constituido por un conjunto de asuntos cuyos “secretos” de producción domina y cuyos clientes pagan en un plazo razonable conforme a sus necesidades operativas y un despacho conformado por generalmente un número ingente de asuntos dispersos, de materias diferentes ( en las que cada vez hay que inventarse la rueda) y de clientes que pagan muy por debajo de las necesidades de cobro que tiene el despacho.

La linia entre un despacho y otro se puede trazar mentalmente, pero si la linea entre ambos se intenta trazar conforme a criterios ni que sea orientativos de coste, conocimiento técnico del asunto y pagos, el resultado suele dejar sentado en el suelo a más de uno al comprender la “magnitud” de su tragedia, esencialmente porque visualiza claramente como se le escapa por la “alcantarilla” del despacho malo, todo el dinero que genera con el “despacho bueno”.

negocio-maloDesde luego en nuestro caso, es más fácil que en el sistema bancario dividir el negocio e intentar acabar y enterrar a “nuestros activos tóxicos”. Basta con ver que tienen en común los asuntos del despacho bueno ( que no suelen ser los clientes sino nuestro conocimiento y experiencia en los asuntos, lo cual abarata sus costes de producción), precisamente lo que se ve en estos casos es en “qué” somos especialistas realmente, porque lo hacemos bien…y eso es lo que hay que vender!!!!…Lo otro es a lo que hay que saber decir que no, (excluyo los compromisos con clientes del despacho bueno).

Al final si somos capaces separar los dos despachos podremos “recuperar los niveles adecuados de solvencia, sanear nuestros balances y liberar recursos que se pueden destinar a revitalizar la actividad del despacho” tal como pretenden los Bancos por otro camino más innoble.

El ejercicio que os propongo en realidad es tremendamente sencillo, y absolutamente rentable porque le indica a uno el camino que debe tomar. El cómo seguirlo es post de cualquier de otro dia

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Una respuesta a Despacho bueno, Despacho Malo

  1. Buen paralelismo……..

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