La curva de la experiencia en los despachos de Abogados


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Por Josan García

Durante años, si los abogados han sabido algo de la “curva de la experiencia” ha sido siempre en el campo de la producción y “asumo” que por “experiencia” al menos hemos aprendido que los costes de producción por unidad,( pleito, contrato, whatever..) disminuyen en proporción directa con el número de veces que repetimos la propia producción tal como aparece en la grafica que con más o menos fortuna muestra lo que explico.

curva-experienciaLo cierto es que la curva de la experiencia actúa en muchos otros campos de nuestra actividad negocial del despacho y por lo tanto en la “dirección estratégica” del mismo, también.

Muchos despachos después de un tiempo de un cierto éxito en su práctica profesional se encuentran con que el volumen de trabajo les obliga a crecer. Y crecen…pero sin tener ni idea de hacia donde, porque claro hasta entonces nunca habían crecido así que no tienen demasiada noción de como hacerlo y en consecuencia lo hacen al “buentuntún”.

El problema está en el “buentuntún”. Normalmente por probabilidades, el “buentuntún” es un camino incorrecto y desgraciadamente “por experiencia” uno no ve que ha cogido la bifurcación mala del camino para ir a Tarragona hasta que ve que en el camino un letrero que pone: “Guadalajara a 2 Kms”. Inmediatamente se produce el mágico acto del aprendizaje y ya sabemos que hay que volver atrás con sus costes, ( que siempre da pereza y rabia asumir).

La lectura que de este aprendizaje se hace en general es mala, porque se proyecta sobre “el coste de nuestro error” y no sobre lo que aprendimos y todos inmediatamente hubieramos deseado no habernos equivocado en la bifurcación para ahorrarnos el volver atrás, olvidándonos que “al acertar” nuestra curva de experiencia hubiera quedado precisamente “sin experiencia” puesto que no hubieramos aprendido nada al llegar a Tarragona directos sin tener las más remota idea de porqué, o peor, asumiendo que hemos llegado porque giramos a la derecha y en consecuencia nuestro aprendizaje es que para llegar a Tarragona hay que girar siempre a la derecha, lo cual nos garantiza el error para la próxima vez.

En mi práctica de consultoría  en despachos a menudo me encuentro con clientes que en su dirección estratégica eligieron el “mal tuntún” y por ello aprenden, ( basta con enseñarles el letrero de Guadalajara). Cuesta, da rabia y tiene costes, pero por otro lado se ve evidente que hay que rectificar, ( Salvo que nos esté bien estar en Guadalajara sin saber como hemos llegado).

El mensaje para ellos es que tienen suerte!!!!!, Gracias a Dios que no acertaron porque sino, ni siquiera sabrían que no sabían nada… Que cosas!!!!  😉

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