Por Miguel Ángel Pérez de la Manga Falcón 
Ayer tuve el placer de impartir la sesión final del módulo de dirección y administración en el Máster en Dirección y Administración de Despachos en el Instituto Superior de Derecho y Economía (ISDE).
Al ser una sesión final repasamos todos los temas del módulo (elaboración de un plan de negocio, normas para una transformación hacia una empresa de servicios jurídicos, gestión del conocimiento, dirección estratégica, planificación y control de gastos e ingresos y sistemas de información).
Una vez más el tema estrella creo que fue el control del coste interno de produción del servicio jurídico. Es un tema que no me canso de decir que es muy importante, que tenemos que saber lo que nos cuesta a nosotros producir un servicio jurídico, porque en caso contrario estamos haciendo las cosas por intuición.
No es necesario tener un software sofisticado para hacerlo (se puede hacer con un ERP o con un lápiz y papel, pasando por una hoja de cálculo), aunque como paso previo hay que tener un control de las horas dedicadas a cada proyecto (o expediente, como lo queráis llamar, yo prefiero “proyecto”).
También identifiqué como otro de los grandes miedos pedir a las personas que trabajan con nosotros que imputen las horas que dedican a cada proyecto. En Manage Law, cuando afrontamos este tema en nuestros trabajos de consultoría, lo planteamos de forma muy directa y dejando claro que no es un control del colaborador (¿alguien sigue pensando que en servicios jurídicos ser puntual y estar ocho horas sentado en una silla es un valor en alza?) sino una herramienta de gestión que beneficia a todos.
Nos esperan unos meses (¿18? ¿24?) difíciles económicamente. Creo que es momento de tomarse en serio este tipo de cosas. Nuestros despachos necesitan funcionar con normas de dirección y gestión de empresas de servicios (cualquier lector que no sea del ámbito jurídico se va a sorprender de la afirmación por redundante). Hasta hace muy poco veíamos negocios florecientes (que todos conocemos) muy mal gestionados, que subieron y bajaron al ritmo del entorno económico. Hoy están cerrados casi todos. Que no nos pase lo mismo está en nuestras manos.



1 respuesta hasta el momento ↓
manuel muñoz // Diciembre 28, 2008 a 2:49 pm
- en verdad, parece interesante que este concepto llegue hasta las oficinas de abogados, pareciera ser un tema propio de la industria de la producción y no, de la de servicios.
- sin duda ello contribuirá a lograr un mayor valor agregado al sevicio